
Este viernes se celebró un servicio de oración en la ciudad de Valencia, donde el pastor Nogles compartió la Palabra, basada en Hechos 11:19-30. El mensaje llevó a la congregación a una profunda reflexión sobre el poder redentor de Dios, incluso en medio de la persecución.
Se destacó cómo, tras la ejecución de Esteban, muchos se dispersaron; sin embargo, esta dispersión benefició el evangelio, ya que la Palabra fue llevada a diferentes lugares. Al llegar a Antioquía, el Espíritu Santo realizó una obra maravillosa, y fue precisamente allí donde los discípulos fueron llamados «cristianos» por primera vez.
El sermón estableció un poderoso paralelo entre la iglesia de Antioquía y lo que representa un centro misionero hoy en día: un lugar de envío, formación y expansión del Reino de Dios.
El mensaje fue desafiante e inspirador, invitando a cada creyente a examinar su liderazgo con una pregunta fundamental: ¿Qué tipo de liderazgo estoy ejerciendo en la iglesia? ¿Soy un líder que inspira, anima y acompaña a otros en el propósito eterno de Dios? Se destacó el ejemplo de Bernabé, un hombre lleno del Espíritu y de fe, quien motivó al pueblo a permanecer fiel al Señor. Bernabé no caminó solo: supo aliarse con compañeros dispuestos a abrazar la obra misionera, como Pablo, reconociendo que la expansión del Reino se logra en la unidad.
El servicio culminó con un momento de oración reflexiva y llena de gracia, donde la iglesia respondió al llamado de Dios con corazones dispuestos a liderar, servir y ser parte activa del movimiento misionero que el Señor continúa despertando entre nosotros.