
Con alegría y gratitud, celebramos el segundo aniversario de la vida en Cristo y el servicio ministerial de nuestro amado hermano Jhonneyver. Durante este tiempo, ha sido un testimonio del poder transformador de Dios, caminando con fidelidad, dedicación y un corazón dispuesto a crecer en la obra del Señor.
Desde su llegada, Jhonneyver ha demostrado una actitud constante de servicio, responsabilidad y amor por la misión. A lo largo de estos dos años, ha sido parte fundamental de la misión en diversas áreas, brindando apoyo, liderazgo y ejemplo a otros. Su vida refleja el fruto de alguien que ha decidido permanecer, aprender y dar lo mejor de sí para el avance del Reino de Dios.
Más que una celebración cronológica, este aniversario es una muestra del carácter firme y obediente que el Señor ha ido formando en él. Sabemos que cada paso dado no ha sido fácil, pero ha estado lleno de propósito, guiado por la mano de Dios.
Recordamos las palabras del apóstol Pablo en Filipenses 1:6:
«Estando persuadido de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo».
Con este mismo espíritu, oramos para que Jhonneyver siga creciendo en gracia, sabiduría y pasión por el Señor, y que su vida siga siendo una inspiración para quienes lo rodean. Que el fuego de su llamado nunca se apague y que los frutos de la obediencia, el amor y el compromiso se multipliquen con cada nuevo año.
¡Feliz segundo aniversario, hermano Jhonneyver! Tu vida es un regalo para esta generación.