
Con gratitud en sus corazones y bajo la guía de Dios, Jhonneyver Tarazona y Pedrisbel Rodríguez llegaron a la ciudad de Puerto Ordaz, marcando el inicio de una nueva etapa tanto en sus vidas personales como en su llamado espiritual. Recién casados, emprendieron el viaje desde Barquisimeto para celebrar su matrimonio con su familia, trayendo consigo no solo los recuerdos de un día bendecido, sino también el firme compromiso de servir en la obra del Señor.
Durante el viaje, Jhonneyver compartió cómo cada kilómetro era un recordatorio de la fidelidad de Dios:
«No fue solo un viaje de luna de miel de regreso a casa; fue una peregrinación de fe y gratitud. Sentimos su presencia a cada paso, su protección y su paz, como señal de que Él está en medio de esta unión».
Pedrisbel, por su parte, reflexionó sobre cómo ese tiempo en el camino también fue una oportunidad para agradecer todo lo vivido, meditar en el compromiso que había hecho con Dios y soñar con el futuro:
«El Señor nos regaló momentos memorables que serán la base de todo lo que Él tiene planeado para nuestro matrimonio. Llegamos no solo con maletas, sino con corazones llenos de esperanza y gratitud».
Ahora en Puerto Ordaz, ambos han sido recibidos con alegría por la iglesia y los pastores locales, quienes reconocen en ellos un gran apoyo para el desarrollo de la misión. Pedrisbel se unirá al equipo del departamento de negocios, apoyando áreas clave para la sostenibilidad y expansión de la obra. Jhonneyver, con un corazón dispuesto y una visión clara, colaborará activamente en el frente misionero y evangelístico.
Este nuevo capítulo representa mucho más que un cambio de ciudad; es un paso de obediencia, servicio y crecimiento en la fe. Como iglesia, damos gracias a Dios por sus vidas y oramos para que el Señor afirme cada paso que den, les llene de sabiduría y pasión por su obra y que su hogar sea una fuente constante de luz, testimonio y bendición para la ciudad de Puerto Ordaz.