




La noche del 4 de julio, durante el servicio del viernes en el Centro Elim de Valencia, el Pastor Nogales impartió una poderosa enseñanza basada en Hechos 2:37-47, que impactó profundamente a los jóvenes y a todos los asistentes. El mensaje, centrado en la urgente necesidad de arrepentirse y volverse a Cristo Jesús, resonó en los corazones de la congregación, provocando una profunda reflexión sobre la importancia de cultivar una relación con el Espíritu Santo.
El Pastor Nogales destacó tres temas centrales extraídos de la predicación del apóstol Pedro en Hechos 2:38-40, donde insta a los creyentes a «salvarse de esta generación corrupta». Esta advertencia bíblica, complementada con las enseñanzas de Jesús sobre los falsos profetas (Mateo 7:15), subrayó la necesidad de vigilancia y firmeza en la fe. La relevancia de este llamado se hizo evidente al reflexionar los asistentes sobre la crucial necesidad de protegerse de la complacencia espiritual. El sermón enfatizó los pilares de la justificación, la santificación y la glorificación en Cristo, verdades fundamentales para todo creyente. Al meditar en estas doctrinas, la audiencia recordó el extraordinario impacto de la predicación de Pedro, que llevó a la conversión de 3000 personas en un solo día (Hechos 2:41). Esta fue una clara manifestación del poder del Espíritu Santo y de la autoridad transformadora de la Palabra de Dios.
La pastora Nogales enfatizó que tener un corazón en sintonía con las Escrituras y vivir en el Espíritu capacita a los creyentes para ser instrumentos de transformación, atrayendo a otros a Jesús, el único camino a la salvación. Hizo un llamado a la oración, instando a que estos mensajes sigan penetrando los corazones, impulsando el arrepentimiento y la recepción del Espíritu Santo. «Que las señales presenciadas en los tiempos apostólicos —poderosos milagros y testimonios audaces— sean evidentes hoy, cuando la fe opera a plena capacidad», declaró.
La sesión de oración fue un momento profundamente conmovedor. La presencia del Señor era palpable cuando los jóvenes y los asistentes compartieron sus peticiones personales, intercediendo por la iglesia, sus hermanos en Cristo y sus líderes.
Fue inspirador presenciar cómo la Palabra de Dios ha transformado sus mentes y su forma de hablar y actuar. El Señor continúa obrando en sus corazones, y las respuestas a sus oraciones se hacen evidentes a diario, animándolos a seguir adelante en su camino de fe.
Escrito por Jackeline Gutiérrez / Editado por Alexander Duque