


El servicio del miércoles fue un momento de gran bendición, ya que meditamos en el pasaje de Hechos 9:32-42. Los milagros de Pedro, como la sanidad de Eneas y la resurrección de Tabita, resaltan la esencia del ministerio cristiano: fe, humildad y amor. La pastora Jackeline Gutiérrez compartió.
Ella destacó un punto muy importante y necesario para recordar en este pasaje. Pedro siempre atribuyó el poder de sanidad a Jesucristo, enfatizando que los ministros son solo mediadores. Estos milagros no solo demostraron el poder de Dios, sino que también llevaron a la conversión de muchos, ilustrando cómo la sanidad es parte de la salvación integral que promueve el avivamiento.
Entre las enseñanzas clave de estos milagros se encuentran la necesidad de humildad en el ministerio, el poder transformador de la fe y el amor (que puede vencer incluso la muerte), la capacidad de los creyentes para realizar obras mayores a través de Cristo y la importancia de amar al prójimo.
Finalmente, el pastor mencionó que los milagros de Pedro subrayan que el poder de Dios obra a través de siervos humildes, la fe y el amor, impulsando la propagación del evangelio y la transformación de vidas. Debemos cuidarnos de la arrogancia y servir con pasión como instrumentos en las manos de Dios.